sábado, 2 de noviembre de 2019

VIAJE AL NORTE




Soplan vientos húmedos por el Parque Lineal de Palomeras. El veroño va dejando paso al otoño más fresco. Las hojas de acacias, negundos y olmos van tapizando los caminos de un mantillo amarillo, y en las espinosas ramas de una robinia (falsa acacia de flores blancas) llama mi atención un “encendido” petirrojo que me cuesta “capturar”. Ellos vienen del norte a climas más templados.


Petirrojo

Me siento frente a la pantalla de mi ordenador portátil y pesco en el internet una música relajante ( https://www.youtube.com/watch?v=bzaDRHqo3MI ) que diluya el continuo ruido de la ciudad en la que habito, y poder escribir sobre esos paisajes que he visto más allá del horizonte urbano que me rodea.

Horizontes urbanos

 Me cuesta ponerme a escribir y cuando por fin lo hago, suena el smartphone y una voz amiga viene a contarme el desbarajuste de una empresa trufada de mandarines que utilizan el miedo como principal herramienta organizativa. ¿Os suena? Como decía aquel: el poder corrompe (o como enuncia un sabio proverbio chino: “si quieres saber cómo es Pablito, dale un carguito”). Al final, tanta optimización está dejando a mucha gente en la calle, como ese “turista” sin techo que se cobija bajo el árbol de la NO-sabiduría, junto a la M40 y la estación de El Pozo.

Árbol de la NO sabiduría.


 Regreso de un ciberespacio para meterme en otro, y contaros una de turista privilegiado. 

Vitoria, parque Salburua y huertos urbanos.

 En el último viaje al  norte descubro una capital que ha conservado su casco antiguo, ha creado una eficaz red de transportes públicos, y tiene un cinturón verde con bosques, huertos y lagunas. Allí conviven las escaleras mecánicas y los grafitis con callejas centenarias y catedrales neogóticas. Es Vitoria / Gasteiz, por la que anduvimos andando y comiendo, bastante bien, durante 3 días. Ya vamos perdiendo el hábito de pasar por los lugares sin estar en ellos.

Vitoria, casco antiguo.

 Pero el destino final era Mundaka, en la Reserva de la Biosfera de Urdaibai (Vizkaya), donde el estuario del río Oka y la frondosidad de los montes que le rodean han creado un paisaje realmente hermoso salpicado de pueblos como Bermeo, Guernika, Sukarrieta o Mundaka, cargados de historia y tradiciones. 


 Mundaka

 Bermeo

 Sukarrieta y Txatxarramendi


 Gernika

Hasta llegamos a subir a la ermita de San Juan de Gaztelugatxe, famosa por haber sido decorado en la serie “Juego de Tronos”, y desde entonces lugar de peregrinación mundial de los feligreses de dicha serie.
  



Y volviendo de Gaztegulatxe vuelvo a encontrarme con el petirrojo, esta vez en una zarzamora, ajeno al ajetreo producido por las series televisivas, no sabe lo que se pierde.

Ya de regreso a la gran ciudad me veo envuelto en otro capítulo de ese juego de tronos que son las elecciones generales, en las que soy un “extra” más de una película que parece que ya haya visto varias veces y cuyo final conocemos todos: “la banca siempre gana” (como dicen de los casinos). Y aun así, participaré porque creo que un mundo mejor es posible, respetando la Biosfera, la cultura de los pueblos y repartiendo justamente las riquezas que la Madre Tierra nos ofrece.


Jornada de reflexión.

Siempre tratando de mantener la semilla de la esperanza que permita brotar nuevas primaveras. Ánimo con la papeleta.

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