martes, 27 de diciembre de 2016

El solsticio de invierno no es noticia.







Ha llegado el solsticio de invierno y no ha salido en las noticias. Noticia son las compras desmesuradas, las pantagruélicas comidas y las lucecitas que adornan los cogollitos urbanos.

Nadie repara en la desnudez de acacias y olmos, en la dulzona floración del níspero, en las acrobacias arbóreas de los carboneros garrapinos o en los territorios de caza de los colirrojos tizones. Nuestra mente está ocupada en otras cosas más importantes.

Poco a poco la luz vuelve a crecer entre los días más sombríos del año. Son momentos de introspección, en los que las soledades y las ausencias suelen acentuarse. Tal vez por eso tratamos de espantar los silencios con canciones y petardos, iluminamos las noches con artificios luminosos y sentimos con más fuerza la necesidad de pertenecer al clan, la tribu, la manada o el rebaño.



En las escasas zonas verdes que salpican las ciudades, la vida salvaje trata de abrirse camino sin respetar normas ni fronteras, ajena al calendario. Las lagartijas siguen cazando en diciembre, níscalos, champiñones y boletus aparecen tardíamente, varias tórtolas de collar yacen medio desplumadas por algún felis silvestris; sin ninguna consideración por su simbolismo (paz, espíritu santo, magia de chistera, ..). En nuestras civilizadas aceras de cemento la basura desborda los cubos y contenedores. Y en nuestros organismos hay una caída de defensas por los excesos celebratorios. ¡Felices Fiestas!



Los modernos Herodes del imperio, famosos por sus colosales proyectos constructivos, por su espíritu guerrero (incluida la matanza de los inocentes) y su autoritarismo; gobiernan el futuro hecho presente. Un futuro bien distinto al que imaginó aquel rebelde melenudo, vestido humildemente, que se dedicó a predicar con el ejemplo la fraternidad entre todos los hombres y mujeres de buena voluntad, compartiendo lo que tenía sin desear más que lo necesario para vivir. Se supone que en estas fechas celebramos su nacimiento, en un portal ocupado, hace 2016 años. Pero parece que lo de predicar con el ejemplo está pasado de moda, es algo vintage, que se dice ahora. De la historia de estas fechas solo han quedado unos reyes magos amantes de los chupitos y un señor gordo que les hace la competencia en el mundo del merchandising.




En la permanente imperdurabilidad de las cosas, los ciclos de vida se van sucediendo. Venus, nuestro planeta vecino, sigue brillando en la oscuridad del cielo. La luna en cuarto menguante está punto de alcanzar la luna nueva (total oscuridad). La última hoja de este año está al caer. Las borrascas siguen entrando por el Atlántico. Los bebés se hacen niños, estos evolucionan a adolescentes, luego nos creemos adultos, para terminar siendo viejos.



Pero no os preocupéis, porque un mundo de ilusiones nos está esperando. El crecimiento infinito, con la ayuda de la tecnología, nos hará felices a tod@s. La justicia social está garantizada por las constituciones democráticas. Las religiones fomentan la hermandad entre los pueblos y la ética moral entre las personas. Y cuando nuestro cuerpo biológico termine su ciclo nos espera el paraíso, si hemos sido buenos. ¡Feliz Navidad!

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada