Entre el cielo y la tierra. Mi parque.

Aquí y ahora contemplo el azul celeste con blancas pinceladas. Vuelan los bandos de palomas y gorriones. Pasean los humanos a sus queridas mascotas, o viceversa. Yo también me saco a pasear. Ventilo mis emociones y sentimientos. Canalizo mi energía de una forma positiva: caminando, respirando, reflexionando por este Parque Lineal. Sencillo.
Descalzo mis pies y siento la frescura de los tréboles, la aspereza de las piedras y el cristal de litrona que algún jilipollas ha roto. Intento sentirme entre el cielo y la tierra, pues de alguna manera soy hijo de ambos.
Esta antigua escombrera reconvertida en verde pradera,
es hoy refugio en la urbana marea que a todos nos menea.
Dicen que un parque es el terreno que se destina a recrear la naturaleza, en el interior de una población, y sirve como lugar de esparcimiento a sus pobladores. Como urbanita de esta ciudad, mi parque me ayuda a sentirme parte de la Naturaleza aunque sea en esta isla lineal de árboles y hierbas rodeada por un mar de cemento y ruido. Entre bloques de ladrillo y hormigón, rios de asfalto, rebaños de coches y horizontes ahumados, busco en mi caminar el aire del Universo, el contacto con la Tierra y el fluir de la Energía por mi cuerpo.
Los escombros de un antiguo barrio de casas bajas forman el suelo de este parque lineal de varios kilómetros, que amortigua, con sus colinas tapizadas de verde, el constante rugir de los motores por la autovía. Con dos décadas de edad, muchos árboles apenas pueden sobrevivir por falta de nutrientes y agua. La excesiva presión de los homobrutus y los escasos recursos que llegan después de tanta subcontratación, hace que el parque parezca más enfermo que sano. Ojalá que la Naturaleza pueda seguir haciendo su trabajo y los vecinos disfrutando de un respiro.

Pincha las fotos de las entradas y se harán grandes. La magia del cibercacharro.

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viernes 26 de junio de 2009

Bordes

La vida “salvaje” sigue su curso con todo su colorido, en este Parque Lineal, ajena al empeño humano de ponerle vallas protectoras al campo.

Crecen la viborera, la malva enana y las margaritas, sin permisos ni papeles,

al igual que la gorriona enseña a sus gurriatos el arte de buscarse la vida

y la azulada achicoria se alza antes de ser segada.

En esta reseca meseta castellana tan escasa de lluvias, no sobreviven bien las praderas asturianas orientadas al sur, sin arbustos ni arbolado.

Es una lástima que los árboles plantados no hace mucho mueran por falta de riego,

mientras una lluvia de euros hace brotar la concesión de unas obras cuando menos innecesarias.

Bordillos y alcorques están siendo arrancados, junto a papeleras, bancos y tuberías,

formando extraños paisajes de barro;

para poner nuevos bordillos acanalados de afilados cantos.

Los supuestamente beneficiados árboles son maltratados y hasta arrancados.

Misterios de la economía de mercado que uno no alcanza a comprender.

Al mismo tiempo los productos vegetales son sistemáticamente arrojados a la basura en lugar de reutilizarlos como abono y permitir que formasen el enriquecedor humus

en un suelo sumamente empobrecido y erosionado, por el que asoman los viejos ladrillos macizos del antiguo barrio de casitas con patio.

Expertos técnicos tiene el área de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Madrid, que sabrán más que este poco cualificado paseante.

Menos mal que el vecindario sigue saliendo a respirar, dándole alegría a los caminos y colinas.

5 comentarios:

ernesto51 dijo...

Es indignante el desprecio de las instituciones del tipo que sean por el medio ambiente y la naturaleza. Desgraciadamente todas las actuaciones están marcadas y condicionadas por el mercantilismo, exclusivamente por los beneficios económicos o tendentes a mantener el poder.

Y encima, casi es mejor que no hagan nada, cuando tocan árboles, parques, espacios naturales, lo hacen desde la más absoluta ingnorancia y desconociemnto, ocasionando siempre perjuicios muchas veces irreparables.

Menos mal qué, a pesar de todo, "la vida salvaje" continúa luchando por sobrevivir, y ayudada por personas anónimas, cuya labor es siempre digna de elogio y agradecimiento, como haces tu desde este espacio. Gracias por ello, amigo.

Abrazos

Loc@ dijo...

La vida salvaje es muy agradecida, a poca agua y tierra que haya va y se agarra. No nos la merecemos, no se la merecen los destrozadores profesionales del medios, del ambiente, del entorno. Saludos. PAQUITA

klimtbalan dijo...

Me encanta lo que eres capaz de escarbar en tus paseos por ese parque que veo cada día desde la puta M-40.
Cuánto voy a echar de menos nuestros paseítos fotográficos vacacionales!!!

Anónimo dijo...

El parque se queja, a través de las imágenes que has sacado.
Se queja, a través de los ojos de las personas que ven el atropello que se hace en el medio ambiente por la ignorqancia de los que supuestamente saben del tema.
A mí me causa mucho dolor ver las podas salvajes que hacen a los árboles cuando ya han florecido.
¿Es que no saben los encargados de los parques cuando hay que podar?
Al igual que la naturaleza se aferra por sobrevivir, me aferro al deseo de que esto pueda cambiar.
Besos anaisay

Alcaudoncillo dijo...

Gracias Ernesto por tus elogiosos comentarios. Es un lujo tenerte como cibervecino. Como bien sabes, buena parte de los "servidores públicos" se parecen a la zorra que cuida de las gallinas.
Efectivamente Paquita, tod@s somos salvajes agarrándonos a la vida, aunque unos más salvajes que otros.
Gracias klimtbalan por tus apreciaciones y por echarme de menos.
Gracias Anaisay por comprender el dolor de la vida vegetal. Desgraciadamente el oficio de jardinero ha sido casi extinguido y los "responsables" del medioambiente suelen estar en total deconexión con la Naturaleza.